Rosendo Tello, poeta celtíbero.

Rosendo Tello es un poeta, y de esa condición básica, que es actitud fundamental ante la vida, derivan su visión panorámica y su ductilidad verbal. Encuentra a esa palabra la docilidad necesaria para ser dicha desde la atalaya de la edad que legítimamente le concede un cuerpo donde resistir los embates biológicos, pero, sobre todo, le concede los instrumentos propios del arte de la palabra para decir, no para describir (que, en sus circunstancias, acaso sería para él lo más fácil). Pero lo más importante, a mi juicio, es que la obra telliana es ejemplo incuestionable del hombre que se conoce a sí mismo y se desarrolla en la acción. Tello no se agota inútilmente en la introspección psicológica; diría más: yo creo que siente horror a los espíritus meramente especulativos. Teme perderse en nebulosas y huye de las ideas puras para cobijarse en su realidad más objetiva y tangible. Sin embargo, se siente seguro entre esos hitos, en el reconocimiento puro, sencillo y natural de su edad. Y desde esta serenidad deriva muy probablemente su crear incesante para aumentar la belleza y el valor de la vida, para embellecer una memoria anclada incuestionablemente en la tierra de la que procede, en el límite sur de la Celtiberia donde reside su entorno familiar: el huerto, el monte, el gallo “Rufo”, el padre que hablaba con los árboles, esa infancia, en fin, que no ha dejado de asistirle durante toda su vida y a través de la cual ha peregrinado en todas y cada una de las edades del Rosendo hombre, dialogador hegeliano, árbol él mismo mágico y fecundo, hontanar semántico y verbo corregidor del secano.

Su obra es un sólo libro lleno de luz, iluminado por su palabra. Su obra luce de policromías y es ahora cuando unos cuantos y escogidos amigos muy cercanos le rendimos un homenaje reparador que quiere ser, a su vez, una llamada de atención para la olvidadiza exégesis de la literatura española contemporánea.

Gracias a Luis Felipe Alegre – Chusé Aragüés – Javier Barreiro – Carlos Bozalongo – Adolfo Burriel -Borque – Antón Castro – Mariano Castro – José Antonio Conde – José Luis Corral -Juan Domínguez Lasierra – Javier Fernández López – Ángel Guinda – José Carlos Mainer – Manuel Martínez-Forega – José Luis Melero – Emilio Quintanilla Buey – Inés Ramón – Trinidad Ruiz Marcellán – Rosendo Tello Aína – José Verón Gormaz – Miguel Ángel Yusta y a los ilustradores Tomás Roures, Miguel Ángel Dom´ínguez, Josian Pastor y Berna Martínez-Forega, autora, además, de la fotografía de cubierta.

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