IV ENCUENTRO DE LA CELTIBERIA LITERARIA Y CREATIVA

TOMANDO EL PULSO CREADOR DE UN PAÍS IMAGINADO

El Encuentro de la Celtiberia Literaria alboreó el último fin de semana de septiembre de 2018 con un olfato profético: dos de sus participantes, Manuel Vilas e Irene Vallejo, se convertirían en fenómenos literarios internacionales. Pero el objetivo de este humilde evento es dar voz a todos los creadores -por eso hemos añadido el adjetivo “creativa” de la Celtiberia- o que la aborden en su obra. Aquí tienen cabida músicos, historietistas, fotógrafos, artistas plásticos o de cualquier disciplina creativa más allá de la literatura que lo alumbró; valoramos su compromiso y su calidad, independientemente del grado de celebridad.

Llevamos ya cuatro ediciones, habiendo superado la maldición de continuidad que planea sobre las iniciativas culturales en nuestro país, la marginalidad rural y hasta la pandemia que nos obligó a suspender la edición de 2020. Aquí estamos de nuevo, un septiembre más y con más ánimo, gracias al apoyo del Ayuntamiento de Gotor y de la Comarca del Aranda, con el respaldo de la Asociación de Amigos de la Celtiberia y de patrocinadores, participantes y asistentes. Cultura de encrucijadas creativas en esta gran encrucijada que es la Celtiberia, el país fronterizo de las cuatro culturas que el marqués de Cerralbo empezó a explorar hace más de una centuria en sus entrañas arqueológicas.

       EL MARQUÉS DE CERRALBO, ADELANTADO DE LA ARQUEOLOGÍA CELTIBÉRICA

Desde la Asociación Cultural Amigos de la Celtiberia entregamos anualmente el galardón “Tésera de hospitalidad” (utilizado por los celtíberos para sellar pactos y hermanamientos) a personas, instituciones o colectivos ciudadanos que se hayan distinguido en el compromiso con nuestras tierras, vaciadas pero llenas de patrimonio ecocultural. La primera fue para el recientemente desaparecido escritor y fotógrafo bilbilitano José Verón Gormaz (2019), de incuestionable mérito y compromisos con nuestra tierra, y el pasado año la recibió la Asociación de Amigos de Sarnago, destacando su heroica labor para revivir un pueblo despoblado de las Tierras Altas de Soria. Este año se la dedicamos a una institución que celebra el centenario de la muerte de su fundador, Don Enrique Aguilera y Gamboa. La recogerá la soriana Carmen Jiménez, directora del Museo Cerralbo como más claro exponente del legado y de la difusión de la obra de don Enrique.

Este aristócrata carlista, defensor de esos fueros y bienes del común cuya abolición y desamortización avocó a la decadencia a las tierras de la antigua Celtiberia, protagonizó un cambio de rumbo con respecto a la concepción de la arqueología del siglo XIX. Impulsor de la Ley de Excavaciones de 1911, por vez primera se consideran los yacimientos y materiales arqueológicos como Patrimonio Nacional; él mismo, con encomiable consecuencia, selló este empeño en su última voluntad: legó todas sus colecciones, de incalculable valor, a la nación española. Los celtíberos de hoy, fieles al espíritu hospitalario y agradecido de nuestros ancestros, reconocemos su trabajo con esta tésera.

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