IV ENCUENTRO DE LA CELTIBERIA LITERARIA Y CREATIVA. GOTOR (ZARAGOZA), 24 Y 25 DE SEPTIEMBRE DE 2022. CRÓNICA GRÁFICA

Presentación del IV Encuentro. De izda. a dcha., Manuel Martínez-Forega, coordinador del Encuentro; José Ángel Calvo, alcalde de Gotor y presidente de la Comarca del Aranda; Javier Hernández, coordinador del Encuentro.
Mesa de lectura de narrativa. De izda. a dcha.: J. Á. González Sainz, Fernando J. Palacios León, Rosa Martínez, Begoña Fidalgo y Abel Hernández
González Sainz y Palacios León.
Fidalgo y Hernández
Conferencia «Gastronomía de la Celtiberia» a cargo de Pilar Pozuelo.
Pilar Pozuelo
Pilar Pozuelo
Charla Trascendencia de la figura del marqués de Cerralbo, pionero de la arqueología en el paisaje celtibérico a cargo de Marta Chorda (arqueóloga) y Carmen Jiménez (directora del Museo Cerralbo de Madrid). Marta Chordá (izda.) y Carmen Jiménez (dcha).
Marta Chordá
Carmen Jiménez
Marta Chordá y Carmen Jiménez
Ángel Muñoz (geógrafo); Marisa Tajada (realizadora de cine y de teatro) y Vicente Chueca (etnógrafo). Charla tras la proyección del corto El rebollo, dirigido por Marisa Tajada.
Tajada y Chueca
Muñoz y Tajada
Celtiberia, espacio privilegiado para la fuga mundi. Coloquio en torno al ensayo La vida pequeña de J. Á. González Sainz. De izda. a dcha.: Javier Hernández, J. Á. González Sainz y Fermín Herrero.
González Sainz y Herrero
Hernández y González Sainz
González Sainz y Herrero
Entrega de la tésera de honor celtibérica a la figura del marqués de Cerralbo. Recoge la tésera Carmen Jiménez (directora del museo Cerralbo). A la izquierda, José Ángel Calvo (alcalde de Gotor); en el centro, Marta Cordá (arqueóloga).
Lectura de la laudatio a cargo de la arqueóloga Marta Chordá
Carmen Jiménez (directora del museo Cerralbo) muestra la tésera de honor
Celtiberia musical a cargo de El Galgo: Irene Guillén (bajo); Jesús López (guitarra y voz) y David Francisco (percusión)
Irene Guillén
Jesús López
David Francisco
El Galgo. Grupo de la celtíbera Contrebia Belaiska
Visita teatralizada al convento dominico de la Consolación a cargo del actor Jesús Pescador. Aquí, en el papel de monje inquisidor.
Jesús Pescador como monje inquisidor
Jesús Pescador como monje inquisidor
Jesús Pescador representando a Antonio Pérez, secretario personal de Felipe II
Jesús Pescador como Antonio Pérez
Jesús Pescador como pastor relator oral
Jesús Pescador como pastor relator oral
Mesa de lectura poética. De izda. a dcha.: Fermín Herrero, Octavio Gómez Milián, Celia Carrasco Gil y Nacho Escuín
Celia Carrasco Gil
Fermín Herrero
Nacho Escuín
Octavio Gómez Milián
Coloquio en torno a Historias de la Alcarama de Abel Hernández, con Javier Hernández (izda.), Abel Hernández (centro) y Manuel Martínez-Forega (dcha.)
Abel Hernández
Hernández, Hernández y Martínez-Forega
Entrega del los galardones del III Premio de Microrrelatos «Amigos de la Celtiberia». De izda. a dcha.; Jorge Cristóbal Val (ganador en categoría juvenil); José Antonio Gago Martín (ganador en categoría general); y Mª José Sáenz Rodriguez, presidenta del jurado.
José Antonio Gago Martín
Jorge Cristóbal Val
Mª José Sáenz Rodríguez

Textos ganadores del III Premio de Microrrelatos Amigos de la Celtiberia.

Categoría general: Los recursos naturales, de José Antonio Gago Martín

José Antonio Gago Martín

LOS RECURSOS NATURALES
Todo empezó en la sobremesa cuando Marcial, que siempre le saca tres pies al gato,
propuso que había que traer a un sabio para que diera una conferencia en el pueblo. En
estas tierras la población es escasa y descarriada y no es fácil reunirla. Habíamos creado
la asociación cultural para tener una excusa para reunirnos a hablar de nuestras cosas
alrededor de una buena comida y unos vinos, pero, claro, si era una asociación cultural a
lo mejor tenía razón Marcial y la conferencia no era tan mala idea.
Buscamos más allá de las fronteras de la Celtiberia y encontramos a un catedrático
de la Universidad de Zaragoza que nos dijeron que era un pozo de sabiduría.
Acordamos que nos platicara sobre el mejor modo de aprovechar nuestros recursos.
Siempre es bueno, estábamos otra vez de acuerdo con Marcial, que alguien de fuera nos
muestre otro punto de vista, porque quizá los árboles no nos dejen ver el bosque.
Después de la comida llevamos a aquel sabio, que se llamaba don Aurelio, a dar un
paseo por los alrededores del pueblo. Vio unas matas de higuera salvaje y se empeñó,
contra nuestro consejo, en darse un atracón de higos morados.
Todo el mundo sabe, menos don Aurelio, que esos higos tienen unos pelillos
urticantes que, si no los pelas, te ponen la lengua tan hinchada que no te cabe en la boca.
Cuando llegó la hora de la charla y el conferenciante se subió al estrado estaba la
Casa de Cultura abarrotada. Esperábamos, ansiosos, que aquel sabio nos iluminara con
sus palabras, pero cuando empezó a hablar no entendimos casi nada:
—Uenass ardes, ciento muxo mi amendable odadodia pedo dengo a degua inxada
y…
Marcial estaba decepcionado porque «una fatal contingencia» había deslucido el acto
y nos había privado de los buenos consejos que aquel sabio podía habernos aportado
para mejorar nuestra vida cotidiana. Sin embargo los demás estábamos encantados y lo
único que nos pesaba era no haber traído antes la cultura al pueblo, ahora que sabíamos
que era una cosa tan divertida.

Categoría juvenil: En el siglo II a. C., de Jorge Cristóbal Val.

Jorge Cristóbal Val

EN EL SIGLO II a.C.
Un grupo de adolescentes paseaba por las estrechas calles de su pueblo, Calatorao, cuyo origen se remonta a un pasado celtíbero de inequívoco y sonoro nombre: Nertóbriga.
Caminaron hasta un inmenso campo yermo, estéril, seco; ese día hacía un calor sofocante. El terreno mostraba cientos de extraños restos que parecían muy antiguos, pero entre ellos destacaban unos cuantos que habían atraído particularmente la atención de los chicos.
Sandra fue la primera en darse cuenta de la rareza de tales restos, y es que Sandra era una chica a la que le gustaba investigar y descubrir nuevas cosas. Y se fijaba en todo.
Jorge, Emma y Álex todavía no los habían identificado a pesar de su tamaño. Sandra les orientó y en seguida prestaron atención a sus explicaciones. Se trataba de varios huesos nunca antes vistos. Concretamente, había cuatro; ¿por qué cuatro? Cada uno cogió un hueso y quisieron encontrarle una forma reuniéndolos todos. De repente ocurrió algo que ninguno había imaginado, los huesos los transportaron inmediatamente a otra época, al siglo II a. C., frente a una ciudad antigua.
Nuestros personajes se extrañaron mucho. Aparecieron en la entrada de una población y vieron un indicador en el que se leía: “NUMANCIA, PUEBLO CELTÍBERO”.
Sandra, Jorge, Emma y Álex entraron en esa población, que estaba muy protegida: amurallada y con torres defensivas. Siguieron adelante y se dieron cuenta de que había una calle principal y que, siguiéndola, se distribuía en otras calles secundarias. Durante su visita, vieron muchos objetos y armas que estaban elaborados con hierro, ya que el hierro era muy popular en los pueblos celtíberos. También destacaba la cerámica. Los celtíberos tenían su propio lenguaje y sistema de escritura y lo reproducían en planchas de bronce y otros metales. Su sociedad tenía estructura militar, pero también destacaba la artesanía, la cerámica y el comercio con otros pueblos vecinos.
Los adolescentes se cruzaron con una señora que los invitó a su casa (notó en sus caras que estaban muertos de hambre). La casa era humilde y tenía un sótano, cocina y una habitación, todo bajo un techo de vigas de madera cubierto de paja.
Repuestos del cansancio y del hambre, Sandra, Jorge, Emma y Álex dieron por finalizada su visita a Numancia.
Recogieron de nuevo los huesos y, alineándolos como lo habían hecho la primera vez, regresaron a su tierra y a su tiempo, recordando con satisfacción la experiencia que habían tenido con una cultura que era y es muy importante para comprender hoy la nuestra.

III PREMIO DE MICRORRELATOS «AMIGOS DE LA CELTIBERIA»

Acta del jurado

La Asociación de Amigos de la Celtiberia convocó la III edición del premio de microrrelatos cuyo fallo emitió el jurado el pasado 12 de septiembre y que se hace público hoy, en vísperas de la ceremonia de entrega de los diplomas correspondientes que tendrá lugar el próximo 25 de septiembre en Gotor, con ocasión de la IV edición del Encuentro de la Celtiberia Literaria y Creativa.

La convocatoria de este premio ha ido captando progresivamente el interés de los escritores, presentándose 101 originales en categoría general y 26 trabajos en categoría juvenil.

Próximamente se harán públicos en este mismo medio los dos microrrelatos ganadores.

CELTIBERIA EN EL TERRITORIO DEL ARANDA: III JORNADAS DE RECREACIÓN HISTÓRICA

Desde la última celebración en septiembre de 2016, por fin este año se han celebrado los días 3 y 4 de septiembre las III Jornadas de recreación histórica: Celtiberia en el territorio del Aranda en las localidades de Aranda del Moncayo, Cetina y Oseja. Ha habido batallas, talleres, charlas, presentaciones de libros (Guía turística de la Celtiberia), una boda celtibérica, música y comidas de hermandad entre celtíbros y visitantes.

Información y programa detallado en: https://www.turismodearagon.com/agenda-aragon/jornadas-de-recreacion-historica-celtiberia-en-el-territorio-del-aranda/

ARDE CELTIBERIA

Este verano han ardido muchas hectáreas en la península. No olvidemos que España es el segundo país con más hectáreas de bosque de Europa, tras Suecia. En CELTIBERIA hemos sufrido dos grandes incendios, el del Manuebles (comarca de Calatayud) y Moncayo y otros en la sierra de Algairen y en tierras celtibéricas de Teruel. Se ha quemado un patrimonio importantísimo de un territorio donde están nuestras raíces ancestrales:Habrá que tomar medidas de cara a la próxima temporada: los incendios se apagan en invierno….

Pero cuando la Celtiberia se quema se queman también nuestras raíces, como explicamos aquí en este artículo de Heraldo de Aragón

https://www.heraldo.es/…/cuando-celtiberia-se-quema…

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